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Liturgia del atardecerLlévame alguna vez por entre flores

Llegaron en guagua
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Llegaron en guagua

Por: Alinaluz Santiago Torres / ISBN: 978-9945-581-81-2

Precio: $18.00

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Alinaluz Santiago Torres nos ofrece en este libro una serie de catorce cuentos. La voluntad de expresión cristaliza en una variedad de personajes de pueblo en un período de la vida social de Puerto Rico anterior a la modernización: los niños que van descalzos a la escuela; los soldados que van a la guerra para tener un trabajo, y para regresar en un ataúd; las féminas adolescentes que se prostituyen para poder alimentarse y alimentar a su familia. Abunda, pues, la semiótica de la pobreza pero también los signos del esfuerzo de superación. En una prosa poética los cuentos fluyen desarrollados con el lenguaje propio de la cotidianidad, pero también con la expresión inspirada de la poeta que narra.
–Carlos Rojas Osorio

Milagros

Milagros era una ama de casa común. Se ponía de pie primero que nadie en la mañana para preparar el desayuno y ayudar a los más pequeños a prepararse para llegar a tiempo a la escuela. El desayuno consistía de un pedazo de pan, una taza de leche con azúcar para los niños y un trago de café negro para los mayores. Para los fines de semana Milagros intentaba tener algo de fruta o jugo. Para los niños buscaba agua y les ponía un pequeño recipiente con agua con su cepillo de dientes con la pasta ya puesta, un vasito y una toallita con jabón. Todo un protocolo mañanero que debía suceder antes de las seis y media porque la guagua que llegaba hasta la escuela de los niños llegaba a las siete y si no tenía a los niños en fila no lograban el privilegio de subir primero a una guagua que ya venía llena. No era que los vecinos no respetaran a los niños, es que apenas había guaguas, ni gasolina. Por eso Milagros era una comandante en su familia y todos le obedecían. Una vez que dejaba a sus niños en la escuela comenzaba su peregrinación de amor. Cruzaba a pie hasta tercera avenida, su clandestino centro de trabajo. Allí se en-contraba con las compañeras del Departamento de Mantenimiento del Hotel Hilton. No estaba en la plantilla de trabajo, donde buenas amigas le dejaban algunos de los trabajos que no alcanzaban a terminar por el exceso de tareas que les asignaban, a cambio se podía quedar con algún objeto de valor que dejaran los turistas, como comida, ropa, dinero, medicamentos, libros. Le dejaban la limpieza de los baños más sucios y los colchones manchados para quitarles las manchas. Milagros se había hecho unos guantes que lavaba a diario y secaba al sol.

Alinaluz Santiago Torres nació en Santurce, Puerto Rico, en 1956. Posee una Maestría en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y un Doctorado en Filosofía y Letras de  la Universidad de Massachussets en Amherst. Es Catedrática en la Universidad de Puerto Rico en Humacao.  Ha publicado, además, Papeles de discrepancia (cuentos, 2007), La poética del bolero en Cuba y Puerto Rico (ensayo, 2009), Mar a tiempo (poemas, 2012), El lenguaje poético en El mar y tú de Julia de Burgos: de la estadística a la estilística (ensayo, 2014) y Sordo amor (poemas, 2015)







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